Exposición Temporal: La Guaneña

Mujer, máscara y disfraz en el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto 

Del 22 de abril al 29 de junio de 2019

Por: Dayra Benavides /Artista visual

“¿Cuantas caras esconde un rostro? Tantos como rostros alberga una cara. 

Si la tradición del artista es transformarse en alguien más, la del artesano es la de transformarse en todos los demás”. 

“La máscara que posee la virtud de cubrir (ocultar) a la vez que develar (mostrar) ayuda en esta noble función de la transformación. La máscara solo es una manifestación de la infinita población que contiene cada ser humano”.  (Ferrer, 2017)

Soy Dayra Benavides, nací y me crié entre el murmullo de luces y músicas andinas de la ciudad de Pasto, entre “el verde de todos los colores” como me lo ha contado Aurelio Arturo (1985), aún recuerdo el olor del mopa mopa  de colores que mi padre cocinaba para sus prácticas de la universidad. Mi mamá mientras tanto juega conmigo y con mis hermanas a coser a mano el vestuario para nuestros danzantes, quienes son un gallo y una gallina como protagonistas de nuestra la obra. Si, nuestras mascotas se dejan consentir y vestir coloridos disfraces para recrear una improvisada coreografía de “La Guaneña”, ritmo de bambuco cuya sonoridad hace vibrar el alma y nervio del departamento de Nariño. Por esto La Guaneña es la banda sonora de mi niñez y de mis juegos, con ella comienzan los primeros pasos de baile que mi madre nos enseña mientras obra a mano nuestros sagrados atuendos utilizando manteles, cortinas y forros de cojines de la casa para convertirnos en Ñapanga que expresa según  nuestros abuelos,  mujer de la tierra, mujer del pueblo. El atuendo confeccionado por mamá es una falda negra con cintas de colores en los bordes, blusa blanca con boleritos, alpargatas de cabuya y dos trenzas con cinta roja en el cabello, el cual utilizamos reiteradamente con mis hermanas para danzar en los concursos folclóricos de nuestro barrio, para usarlo cualquier día de la semana o para vestirlo el 31 de octubre, mientras mis amigos se disfrazan de superman, mujer maravilla, de brujas, payasos o de piratas, yo me vetí de Ñapanga.

Cada 6 de enero mis padres nos compran un antifaz de acetato para proteger los ojos tan pronto salimos a la calle, en el antifaz resalta una pluma de un color vivo, también nos compran una bolsa de confeti y un tarrito de talco porque nos preparamos para ver el desfile magno del carnaval de Negros y Blancos de Pasto. De este día reúno y atesoro la pureza de los primeros referentes visuales  y estéticos de las artes de mi ciudad. Aprendo a ver, aprendo a descubrir la magia que poseen los colores, las músicas, la danza, la fiesta, todo lo más sorprendente de nuestras tradiciones reunido en un solo día. Al llegar a casa continuamos el juego del carnaval con mis hermanas, nos ubicamos en la puerta o en la terraza y desde allí tímidamente lanzamos puños de talco y confeti a todos los transeúntes en un juego infantil que continúa hasta la media noche. Nuestra mamá nos pide entrar a descansar y dejar de molestar a las personas. El carnaval vive en cada célula de mi cuerpo, la fiesta y el juego corren por mis vasos sanguíneos desde muy pequeña.

Mi mamá ha danzado en el carnaval por más de 25 años, ella y más de 3.000 danzantes se preparan todo el año para exhibir su coreografía un solo día en el carnaval. Ver a mi mamá llegar físicamente agotada pero muy contenta y revitalizada en su alma tras extensos ensayos y además ver una desbordante pasión al elaborar su vibrante atuendo de figuras y colores como una gran comunión es para mi un indescriptible regalo. Es mi mamá el referente principal de mi carnaval, es ella la mujer que me ha llevado tradicionalmente a amar y conservar nuestra identidad.

Después de tantos años de vivir el carnaval como espectadora, fotógrafa e hija de una danzante, he logrado parir mis propios disfraces y máscaras para ser vividos el 6 de Enero día del desfile magno del carnaval de Negros y Blancos de Pasto. 

Nuna Raymi, Muju y Tikay (Mis hijos)

Tres seres andinos que han nacido a partir de vivir intensamente la experiencia del carnaval, la máscara, el disfraz y la danza se convierten en mi otra dermis para dar luz a la vida de cada personaje. Estos seres se han pensado y elaborado por un grupo netamente femenino y a la vez familiar, un grupo de artesanas compuesto por mi mamá y mis dos hermanas.

Nuestras obras han hecho parte del desfile magno del carnaval para revivir, enseñar y cultivar tanto en el público local como global nuestras raíces,  dar a conocer nuestra voz femenina, nuestro pensamiento y entregar este tributo a nuestra tierra por medio de la pasión que tenemos por las artes populares y patrimoniales.

La simbología de estos seres es construida a partir del estudio de referentes precolombinos de la familia indígena de los Pastos y que son reinterpretados por nuestra propia fantasía. La espiral es el símbolo que más prevalece, la espiral es vida, fertilidad, crecimiento y evolución. Comenzamos con la investigación del concepto como su ADN, continuamos con el diseño dibujando sin parar; elaboramos una maqueta tridimensional a escala; pasamos a la selección de materiales textiles y recolección de diferentes materiales reutilizables como papeles y residuos textiles; proseguimos con la talla de la escultura para luego aplicar papel encolado; luego se realiza la pintura de las piezas y confección del traje; finalizamos con la dramaturgia del personaje que representa una obra en el desfile del 6 de enero.

Elaborar nuestros disfraces y máscaras con la yema de los dedos es un ritual de sanación, somos arte-sanas, tenemos el poder de sanar con el arte, nuestro taller es un templo donde trabajamos con el canto de las aves, con el sonido natural que nuestra apacible ciudad que nos permite comenzar esta ceremonia diaria, de poder vivir de cada material elegido, cada color, cada textura, cada olor, cada sonido, todo esto se condensa en un acto de amor puro, un amor que ha unido a mi familia para continuar tejiendo y participando cada año en el Carnaval de Negros y Blancos y así poder ofrendar nuestra voz, nuestra opinión, nuestro obra ante el pueblo.

El carnaval de Pasto nace tras la necesidad de expresarse a través de juego y el jolgorio, usando la imaginación para la liberación de la carne. El carnaval es la expresión artística más completa que experimenta el ser humano ya que a través de éste, se deja atrás la cotidianidad y se unen gracias al juego en una sola sociedad sin distinción de raza o condición social. Todas las personas de la región nariñense, desde los niños hasta los abuelos, llevan en su interior un talento innato hacia el carnaval que se caracteriza por la riqueza de las expresiones culturales y artísticas de las artesanas y artesanos que cada año deleitan en todas las modalidades a los espectadores que se posan sobre la senda del carnaval y a aquellos que se unen desde cualquier lugar de mundo a las trasmisiones en medios de comunicación.

Es de gran importancia la participación de la mujer en el carnaval, creemos qué hay que rescatar y hacer visible ante el mundo el papel que desempeñan el género femenino en el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, debido a que han existido innumerables mujeres que a través del tiempo han quedado relegadas y algunas veces olvidadas junto con sus ideas, anhelos, creaciones y participación en el mismo a causa de los reglamentos, estándares y estigmatizaciones que existen en la cultura y la sociedad. Las mujeres del carnaval son maestras, a veces ocultas pero que trabajan arduamente en los talleres generando ideas, diseñando vestuarios, preparando el engrudo, empapelando, cociendo, pintando, moldeando, tejiendo y a su vez  administrando el hogar, ordenando, preparando la comida, cuidando a todos los integrantes de la familia y velando por el bienestar de cada uno de los artesanos que conforman los equipos de trabajo.

En general, sobresalen los hombres como actores principales del carnaval: carroseros, murgueros, comparceros, maestros de arte, talladores, escultores y  músicos, que son ante el mundo la cara del carnaval,  y sin desmeritar el trabajo que estos realizan, surge actualmente la importancia de centrar la mirada al importante papel que desempeñan las innumerables mujeres que participan en la realización de diferentes obras artísticas que observamos cada año en el carnaval. Nuestro oficio se vislumbra como un homenaje y un despertar de las mujeres artesanas nariñenses y al reconocimiento de su talento cultural y aporte significativo al Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, al cual se le adhiere el componente de desarrollo local debido a la transcendencia nacional e internacional que hemos logrado con la participación en diferentes escenarios, ya que nuestras obras y disfraces no solo se hacen visibles cada 6 de enero, sino que además tiene la oportunidad de viajar a otros espacios para dejar en alto el nombre de Pasto y Nariño ante el mundo, deleitado a ciudadanos de otros paises con la danza, el color y el pensamiento mágico surrealista que llevamos en nuestro interior.

Bibliografía

Ferrer, I. (2017). Dedicatoria. Bogotá, Colombia.

Arturo, A. (1985). Morada al Sur. Bogotá, Colombia: Oveja Negra.

Próximas actividades

  1. Jornada de puertas abiertas | Viernes 26 de abril de 2019

    abril 26 @ 09:00 - 16:00
  2. Hablemos del bordado

    abril 26 @ 14:00 - 15:00