Pieza de interés: La Lana | Hilando el camino del oficio

Por: Catalina del Castillo /Diseñadora con estudios en filosofía y humanidades & María Belén Castellano /Diseñadora para innovación social y desarrollo rural.

En Sutatausa, un municipio cerca a Ubaté, aún se preserva el oficio de tratar la lana y crear innumerables artesanías a dos agujas. Desde la practica de esquilar, hilar y tejer, la lana se ha convertido en un legado y conocimiento campesino que desde tiempos Muiscas ha alimentado la cultura y la forma de percibir el mundo de artesanos y artesanas que han dedicado su vida y sus manos a este delicado y paciente oficio.

Es interesante reconocer que más allá de las condiciones geográficas que diferencian cada vereda, la cadena productiva de lana se extiende y persiste en toda la región. Es la tierra que habitan la que siempre les ha dado el sustento y desde allí extraen con mucho respeto la materia prima para hacer sus tejidos. Su artesanía se convierte entonces en un objeto social indudablemente local, regional, veredal; es un testigo silenciso que se inspira en la tierra, que la apropia con las manos, que celebra la abundancia de la naturaleza.

Desde la intimidad de sus espacios o tejiendo en colectivo, el tejido y el hilado han abierto espacios de cuidado en donde las artesanas se construyen y reconstruyen diariamente. Existe una resistencia y permanencia de saberes que se entrelaza en las manos de cientos de hilanderas y tejedoras. En Sutatausa se hila y se teje un presente y una herencia que protege a sus artesanas, las abriga y las une para poder continuar con su hacer.

Para conocer el oficio

RASTROS DEL OFICIO: Al adentrarse en los caminos del Valle, van apareciendo cercas con pequeños motones de lana enredados entre el alhambre. Cuentan las artesanas, que estos fueron los primeros pedacitos de lana que tuvieron al alcance para aprender a hilar. El paisaje se convierte en testigo del oficio, resisten allí los rastros del artesano y de su inicio.

EL MOTÓN Y LA “HABANA”: Una vez se esquila la oveja, el motón de lana se prepara para ser hilado: se lava y se escarmena para poder hilar una lana limpia. Las artesanas organizan la “habana”, en donde orientan pacientemente la fibra hacia una misma dirección.

HUSO Y TORTERO: El huso es el instrumento que se utiliza para transformar los motones de lana en delicados hilos listos para tejer. En el campo, este objeto acompaña el caminar de las artesanas, que al ritmo de sus pasos van guardando su tiempo entre hebras y montañas.

DEVANADOR: Después de hilar, el devanador es el instrumento que permite trasladar la hebra hilada y torcida en el huso, a una madeja lista para tejer. Dandole vueltas al devanador, la lana baila y se prepara para entretejerse con las agujas.

OVILLO: Es el producto terminado despues de largas horas de hilar, torcer, enredarse y volver a empezar; el hilo delgado se enrrolla sobre sí mismo y poco a poco va formando una esfera perfecta. Cada artesana tiene su propia táctica y estrategia.

PESA: La pesa antigua, con canastos de mercado, el ojo aquí tiene la precisión del verdadero balance. Ese balance intuitivo que solo la artesana conoce, que solo los ojos de quien carga la lana en sus manos reconocen.

LAS AGUJAS Y EL TEJIDO: Con las dos agujas, las artesanas construyen tejido de punto: hilos entrelazados y carreras entretejidas. A través de sus dos agujas, crean innumerables conversaciones entre puntadas que expresan un mensaje, que ralentizan su pensamiento y las congregan entorno a un mismo aprendizaje.

CARDADOR: En el campo, el cardo es una planta que se utiliza como cepillo para limpiar, pulir y quitar el exceso de lana en un tejido terminado. Es un objeto meramente inventado por el artesano; hoy día es indispensable en cada taller donde aún se trabaja el telar horizontal en pura lana, bien sea para hacer cobijas, mantas o la típica ruana.

SOMBRERO: El sombrero campesino, este que acompaña las jornadas y la cotidianidad de las artesanas, es testigo de cómo ellas han sido capaces de entretejer las practicas de su oficio con aquellas de su territorio: la siembra, los animales, los quehaceres de la casa y las caminatas por caminos entre montañas construyen los espacios en los que ellas tejen lo que hoy significa el oficio artesanal en el municipio.


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