El tejido de sombreros con la fibra de Palma Toquilla (Carludovica palmata) se originó en el Ecuador, donde se elaboraban diversos objetos desde tiempos prehispánicos. Hacia principios del siglo XIX, se comenzó a sembrar la palma en Nariño, donde se le denominó jipijapa.

La manufactura de sombreros se extendió hacia el norte del país, especialmente en las regiones de clima cálido, donde fue fácil sembrar o recolectar de manera silvestre la materia prima. El nombre de la fibra fue variando según la localidad. Se la conoció como palmilla, palmiche, murrapo, iraca y nacuma.

Tejer sombreros fue una actividad femenina. Las mujeres del Huila y del Tolima se especializaron en las calidades más finas denominadas Suaza1; las tejedoras de Antioquia y Santander produjeron un sombrero de baja calidad y precio.

Desde 1830 hasta 1858, el sombrero de jipijapa fue el principal producto de exportación en Colombia. La construcción del canal de Panamá avivó su demanda y privilegió a los sombrereros de la región antioqueña y principalmente al núcleo surgido alrededor del municipio de Aguadas. Fue entonces cuando se les conoció como “Panamá Hats”.

1Municipio ubicado al sur del departamento del Huila.